El Ministerio de Hacienda se plantea rebajar el Impuesto de
Transmisiones Patrimoniales, cedido a las CCAA, para evitar el
desequilibrio generado al aplicar el IVA reducido del 4% a la
compraventa de vivienda nueva
Un piso de propietarios particulares en Madrid con el cartel de "Se vende". Miguel García Castro.
Estalló la burbuja inmobiliaria y España se encontró con que
toda la riqueza y bonanza que tenía hacía malabares sobre un ladrillo.
El desplome del precio de la vivienda ha abierto un agujero en los
balances de los bancos, que han dejado de dar crédito y, al mismo
tiempo, se niegan a reconocer el precio real de sus activos. Sin
hipotecas, sin un ajuste drástico del precio y con un stock que, sólo en
la vivienda nueva, se calcula que puede rondar el millón sin vender no
hay forma de que deje de destruirse empleo en el sector de la
construcción. Los gobiernos quieren dar salida a ese almacén inmenso,
ayudar a la venta de pisos para que, en algún momento, vuelvan a
construirse nuevos a buen ritmo. No al de 750.000 viviendas al año de
los años del boom inmobiliario, pero sí a una cifra asumible por la
demanda que los expertos sitúan en 250.000. ¿Qué hacer?
Si el
ajuste del precio final no es suficiente, se bajan impuestos. El
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero empezó el melón en el otoño
pasado fijando el IVA de las viviendas nuevas hasta el 31 de diciembre
de 2011 en el tipo reducido del 4%. El PP, al entrar a gobernar, decidió
prorrogar la rebaja fiscal un año más. Ahora, según el Ministerio de
Hacienda, estudian trasladar la rebaja "a las transmisiones de viviendas
usadas entre particulares".
La rebaja del Gobierno anterior,
continuada por este, dejó un agravio comparativo entre la vivienda
nueva, que paga IVA y la usada, que paga el Impuesto de Transmisiones
Patrimoniales (ITP).
En tiempos de bonanza, el dato de
transmisiones de viviendas entre particulares era muy superior al de las
nuevas pero, con la crisis, las primeras se vieron más afectadas, como
demostró la paulatina reducción de la brecha entre ambas. Tanto es así
que en algunos meses de 2011, como en septiembre, hubo más compraventas
de pisos de segunda mano que de nuevos.
La rebaja del IVA, que
sólo afecta a la nueva, no ha ayudado. El Impuesto de Transmisiones,
cedido a las comunidades autónomas, se eleva, en algunos casos hasta el
8%, tipo al que se acogieron las autonomías para equiparar su impuesto
al IVA que paga la vivienda nueva tras la subida de mediados de 2010.
¿Puede
el Gobierno modificar un impuesto cedido? Sí, al igual que sucedió con
el Impuesto de Patrimonio, se trata de un impuesto estatal, es decir, el
Gobierno tiene potestad para fijar el tipo básico. Ahora bien, como
ocurría con Patrimonio, si la autonomía ha establecido una normativa
propia, esta tiene preferencia. Lo que quiere el Ejecutivo, según los
expertos, es abrir la puerta a que las autonomías reduzcan el tipo de la
vivienda usada. Quedará por ver si se arriesgan a renunciar a parte del
ingreso a cambio de poder incentivar más ventas.
Esquivar a Bruselas
La
aplicación del IVA reducido del 4% a la vivienda nueva no ha estado
exenta de polémica. Bruselas ha hecho un requerimiento a España, aunque
de momento no se ha traducido en un expediente, porque la normativa
comunitaria permite los tipos reducidos en vivienda si es con un fin
social. Como al rebajarse el tipo del 8% al 4% no se especificó este
fin, cualquiera que compre una vivienda nueva disfruta de la misma
rebaja.
Pero los plazos de los organismos comunitarios son laxos
y, según los expertos, es probable que el Gobierno confíe en que, para
cuando finalice el plazo establecido de la rebaja (diciembre de este
año), no se haya abierto expediente aún.
En cualquier caso, para
la revisión del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales no habría
problema, puesto que en este caso no hay competencia de Bruselas sobre
su cuantía.
